EL GRAN DOMO
© Manuel Peñafiel Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.
7/4/202618 min read


La niebla vespertina envuelve al barrio, pareciera ondulante esqueleto escurriéndose entre lodosas calles buscando explicación a la condición humana. Dentro de una insalubre casucha, dos siluetas se hallan conversando. El narrador es Leonga débil anciano ciego
cubierto con andrajos, sus ojos que alguna vez fueron vivaces, ahora solo alquilan opacas esferitas que bajo espesas cejas de nieve profanada se mueven anhelantes. En inmovilidad casi absoluta interrumpida por excesos de áspera tos, el viejo narra una amarga historia a los atentos oídos del muchacho Vixtor. El frágil ochentón da sorbos a un caldo turbio, mientras relata que hace centenas de años los países desarrollados se ingeniaron para acumular recursos no renovables, mientras las potencias invadían vulnerables naciones para arrebatarles su petróleo, las emisiones de gases motrices y fabriles causaron el sobrecalentamiento de la atmósfera, las altas temperaturas adelgazaron la capa de hielo del círculo polar Ártico y de la Antártida provocando inundaciones, el desquiciamiento climático se manifestó irresoluble, los temporales azotaron a las poblaciones europeas, los huracanes hicieron estragos en América, los agricultores perdieron sus cosechas, las estaciones del año se extraviaron; en algunas regiones apareció radiante sol en plena época hibernal, los árboles florearon en diciembre, los osos no apetecieron hibernar, varias especies de animales mudaron su pelambre al color blanco, pero los copos no descendieron para disfrazar su aspecto, así que los depredadores hincharon sus barrigas con presas indefensas, los Alpes dejaron de fulgurar, el hielo tampoco cuajó en los lagos de Norteamérica, proliferaron irritantes mosquitos y sabandijas por doquier...el calor finalmente sometió al invierno. Los virus surgidos espontáneamente y aquellos más creados en laboratorios con fines de sometimiento proliferaron fuera de control, las pandemias abatieron por doquier. La contaminación atmosférica formó nociva bóveda provocando el calentamiento global, y sin la protección de la perforada capa del ozono. el sol mordió cual iracundo can.
1 ¿De dónde vinimos? 1979 ©Manuel Peñafiel


Conforme esto acontecía, los gobernantes de los países subdesarrollados continuaron subastando irresponsablemente sus materias primas embolsándose el dinero sin destinarlo a la educación, sistemas de salud para el beneficio social, promoción cultural e infraestructura, la corrupción y falta de previsión de los voraces burócratas hicieron posible que las potencias tecnificadas los acorralaran económicamente.
Llegó el momento en que los pueblos endeudados ya no tuvieron que ofrecer, habían agotado sus bienes en ventas irracionales, hundiendo sus destinos con la explosión demográfica auspiciada por el Vaticano empecinado en prohibir métodos anticonceptivos; mientras los codiciosos clérigos cometían pederastia viviendo opulentamente gracias a los donativos de sus torpes feligreses. La incultura y miseria se erigieron en avasalladoras soberanas sobre una sociedad global idiotizada por la televisión abierta y las supersticiones religiosas.
Conflictos bélicos proliferaron en varias regiones del orbe, los proyectiles llegaron a las metrópolis, el mar ya era una cloaca de desechos cuando los hoyos en la capa de ozono de la atmósfera abrieron despiadado flujo de rayos ultra violeta provenientes del sol, los transeúntes deambulaban con úlceras abiertas en su piel.
2 El Sol 1979 ©Manuel Peñafiel


Guerras y hambruna convirtieron al globo terráqueo en demente basurero, los pordioseros devoraban reptiles y alimañas; mientras esto acontecía, los acaudalados se refugiaron en albergues secretos construidos décadas antes vaticinando la catástrofe mundial.
En estos oasis subterráneos los magnates de la industria, el comercio y la banca, junto con algunos políticos corruptos y zares del narcotráfico se encargaron de reunir en su lujosa guarida a científicos, técnicos, inventores y artistas de distintas nacionalidades.
Afuera los abandonados se despedazaban en colectivo horror, cientos de huérfanos cegados por la radiación lloriqueaban en la oscuridad de sus cuerpecitos cubiertos de llagas hacían festín las ratas.
Mujeres arrastrando agrios jirones de su vida buscaban en vano a sus críos extraviados, perdida estaba la razón, las muchachas eran ultrajadas por los hombres, muchos saqueadores se topaban con la muerte tras ingerir alimentos transgénicos caducos o contaminados.
Las conflagraciones cesaron, sin embargo, la ambición de un puñado de personas ya había desatado la irreparable conmoción de la población mundial, todo quedó envuelto en denso mutismo hasta que aquel silencio fue roto por el crujir de grandes bisagras metálicas que abrieron rampas del subsuelo de donde emergieron vehículos blindados operados por personal adiestrado por aquella élite que había permanecido a salvo. Los monstruos mecánicos se dedicaron a la operación de limpia, aplanando escombros, incinerando cadáveres y ocasionalmente arrojando alimento comprimido a la delirante turba arremolinada en torno a estos aparatos.
3 El Fuego 1979 ©Manuel Peñafiel
El control armado no dilató mucho tiempo en someter a la vociferante muchedumbre a la cual el hambre convirtió en dócil mano de obra empleada para erigir el Gran Domo, ahí dentro la clase privilegiada construyó su confortable residencia.
A los esclavos se les hacinó en ciudadelas improvisadas sobre terrenos áridos y hostiles...ahora los días afuera del Gran Domo son irritantes y monótonos; los altavoces despiertan a la población ordenándole salir de sus inmundas viviendas para ir a laborar en las haciendas que aún perduran, las minas o la edificación de otras cúpulas destinadas a búsquedas científicas. Los siervos están encargados de faenas agobiantes y riesgosas, los quehaceres viles son efectuados por la servidumbre hundida por la inanición en un estado mental cercano a la imbecilidad salvo algunos, como es el caso de Vixtor que cada vez que puede corre a escuchar las narraciones prohibidas repetidas en historia oral tal como lo hace el vetusto Leonga, quien pacientemente le ha explicado el origen de la penuria colectiva.
Como de costumbre después de charlar clandestinamente, el bondadoso viejecito despide al muchacho apurándolo a partir, a la mañana siguiente será obligatorio madrugar.
Las noches se hacen breves, a las cuatro de la madrugada los altavoces cimbran las escuálidas chozas quebrando el sueño de los pobres con órdenes ferrosas: Es hora de alistarse, reverbera una grabación. El primer tren partirá en media hora, insiste la voz metálica. Los vehículos para los
mutilados pasarán después a recogerlos. Los niños serán conducidos a criaderos y laboratorios.
4 Explosión solar 1979 ©Manuel Peñafiel


Las bocinas vomitan instrucciones apresurando a los labriegos rumbo a los campos de cultivo, las roturas atmosféricas los obligan a que las jornadas no se prolonguen demasiado, los rayos solares infringen insalvables quemaduras.
Las patrullas despertadoras se aseguran de que todos los vasallos acudan a realizar sus obligaciones, pero esta vez un grupo de individuos se niega a obedecer, entre los rebeldes se encuentra Vixtor. Dos oficiales de la Unidad Disciplinaria se apean del vehículo, empuñando sendos toletes descargan la ráfaga eléctrica para someter a los insurrectos, al primer contacto sus harapos arden, los raídos textiles ceden ante las descargas. La policía acrecienta las embestidas galvánicas, la piel de los esclavos rechina, truena el hedor a epidermis quemada brotando salpicones de sangre. La flagelación persiste, ocho eran los remisos, seis se han doblegado y con mirada doliente enfilan al convoy que está a punto de partir a los sembradíos.....no así Vixtor, quien junto con otro inconforme se resiste a continuar acatando las exigencias de los tiranos. Al constatar su tenacidad, los uniformados deciden emplear sus botas con punta electrizante, con ellas empiezan a patearlos en el estómago alcanzando ingles y testículos. Las víctimas gimen revolcándose en espeso charco de sangre y su propio excremento, ambos evacuan por las contorsiones provocadas por la tortura tecnificada. Son más de las cuatro treinta de la mañana, se ha hecho tarde y los patrulleros se percatan de que estos dos están imposibilitados para ir a trabajar.
Después de la tunda, Vixtor el joven insurgente y su camarada son trasladados al interior del Gran Domo, el paradero de ambos moribundos será el laboratorio a cargo de Meschiane investigadora gélidamente bella carente de sentimientos, quien inmediatamente dispone las medidas para llevar a cabo sus experimentos. Al adecuar a los dos sujetos percibe que Vixtor aún persiste con vida, molesta por el inconveniente empuña la jeringa letal para concluir la existencia del esclavo, sin embargo, al contemplarlo detenidamente decide no exterminarlo. El director de la Sección Científica al notar la parsimonia de Meschiane la amonesta por demorar la vivisección del recién llegado, la cirujano arguye que aquel ejemplar le será más útil vivo para sus averiguaciones académicas, así que lo mantendrá en observación pasiva administrándole sedantes.
5 La Familia 1979 ©Manuel Peñafiel
Los meses transcurren y el deplorable aspecto de Vixtor se transforma gracias a los cuidados de su tutora Meschiane, su cuerpo cuidado y alimentado lo ha convertido en atractivo espécimen, sus viriles proporciones hacen que la científica se sienta atraída hacia el cautivo.
Cierta mañana, le miente arguyendo que la única razón por la cual optó por salvarle la vida fue la necesidad de un sirviente, pero hay algo en su voz que hace suponer a Vixtor que fueron otros los motivos para conservarlo a su lado, entonces decide arriesgarse para confirmar sus sospechas, dando un paso hacia delante rodea a Meschine en sus brazos, su boca busca la de su carcelera quien ofrece también sus labios, sin perder tiempo el seductor desprende las finas prendas que la cubren, apretando con sus manos las suculentas caderas de la encendida hembra la embiste desnuda haciendo que Meschiane obtenga lo que había apetecido al conocerlo.
A partir de aquí, comienza para el mancebo una existencia muy distinta a la que solía tolerar como esclavo, ahora su obligación consiste en escoltar a su dueña a cualquier sitio a donde ella se traslade, lo que ve dentro del Gran Domo no deja de asombrarlo, las instalaciones son pabellones ajardinados rememorando períodos artísticos surgidos durante las distintas épocas en la historia del arte. Un intricado sistema de escaleras eléctricas sirve para conducir de un vergel a otro, o hacia las facultades donde cientos de personas se encuentran inmersas en audaces injertos genéticos y anatómicos...la Santísima Trinidad antiguamente venerada por oligofrénicos ha sido sustituida por el matraz, el microscopio y la probeta. Vixtor queda atónito al descubrir las actividades que se realizan en la sección de deshechos humanos a donde son trasladados los cadáveres de los esclavos fallecidos por agotamiento laboral. En este sitio los escudriñadores se hacen cargo de los despojos con el método siguiente: Mediante el desollamiento la piel de los muertos se emplea como campo de cultivo para observar mutaciones celulares. Huesos y dientes se trituran para complementar fórmulas fertilizantes para tierras de cultivo. Vísceras y órganos se deshidratan para enriquecer complementos alimenticios debidamente procesados para consumo de mujeres embarazadas con prerrogativas elitistas, la placenta y el cordón umbilical de los fetos de esclavas fallecidas son aprovechados para generar células madre empleadas en la curación de enfermedades adquiridas por la clase privilegiada del Gran Domo. El cabello de los sirvientes difuntos se agrega a componentes plásticos, colorantes, también es utilizado para alteraciones experimentales del ADN.
6 Explosión 1979 ©Manuel Peñafiel


Los científicos del Gran Domo también conforman y diseñan programas de sometimiento psicológico, la progenie seleccionada es periódicamente extraída de sus pocilgas a temprana edad para observar comportamientos y reacciones derivadas tras aplicación de métodos de castigo y recompensa, cohesión física o emocional, buscando la manipulación mental de los subyugados en beneficio de la Pulcra Sociedad como en ocasiones suelen llamarse a sí mismos los de la clase dominante, quienes raramente abandonan el Gran Domo; algunas veces lo hacen por mera diversión; uno de sus pasatiempos es conducir sus automóviles blindados por las callejuelas de algún tugurio arrojando por las ventanillas alimentos aderezados furtivamente con sustancias afrodisíacas, esperando cómodamente sentados dentro de sus vehículos el efecto producido en la gente que los ha ingerido, observando después con morboso deleite los zafarranchos sexuales a los que se entrega la enajenada horda. Algunos déspotas descienden de sus carros para golpear a indefensos miserables o incendiar menesterosos que se cruzan en su camino, después del espectáculo los sádicos voyeristas regresan al Gran Domo para mezclarse en infinita variedad de placeres carnales estimulados sensorialmente por la cibernética.
A las esclavas jóvenes se les emplea en experimentos buscando las formas más efectivas para alcanzar el orgasmo a primer nivel…como apetecibles ratitas de laboratorio las cautivas son expuestas a extenuantes profanaciones fisiológicas, las cuales a menudo les provocan la muerte después de tan violento desgaste hormonal, pero eso no impide que la orgía de sus captores continúe en desatada necrofilia.
7 Víctima de la guerra 1996 ©Manuel Peñafiel


La población exclusiva dentro del Gran Domo es bello producto resultante de la mutación, el sol filtrado a través de las capas atmosféricas afectadas por la radiación y los huecos en la capa del ozono ha tornado sus cabellos a tonos metálicos que contrastan con la tersura de su piel translúcida, los hombres son musculosos gracias a la ingestión de anabólicos y las mujeres han adquirido exuberante anatomía auxiliadas por la cirugía estética, no así los raquíticos esclavizados, quienes sobreviven arrebatándose los desperdicios que son arrojados fuera provocando a menudo riñas y homicidios entre los famélicos.
El tiempo ha transcurrido, el apetito de Meschiane por el vigoroso Vixtor se ha tornado irrefrenable, la hembra lo usa constantemente, el mozo persiste humillado al ser tratado como mero objeto de placer, a pesar de que lo alimentan bien, vive indignado conociendo el sufrimiento de los vasallos que padecen afuera del Gran Domo, su odio hacia los propietarios del privilegiado albergue se expande dentro de sus sentimientos, así también se agita su amor por Leni la núbil esclava al servicio de Armanlis el Máximo Jerarca, cuya tiranía es temida por todos, menos por el inconforme preso. Vixtor y Leni se prendaron uno del otro escaso tiempo después de que él quedara bajo los voluptuosos caprichos de Meschiane.
Encantadora criatura de dieciséis años es Leni, su espeso cabello negro enmarca un pálido rostro salpicado por algunas diminutas pecas, su frágil y bien proporcionada anatomía adorna cualquier aposento por donde se encuentre, sus exquisitas formas escasamente cubiertas por la delgada túnica reglamentaria para las hembras sumisas, la hacen tan apetecible que constantemente tiene que repudiar el acoso de los demás cuando su dueño Armanlis se halla ausente.
8 Enajenación colectiva 1996 ©Manuel Peñafiel


Leni fue raptada por los Comisionados del Divertimento cuando aún era niña, desde entonces, ha sido la marioneta sobre la cual desborda su pervertida libido el Supremo Soberano Armanlis, quien con indiscutible autoridad y eficiencia ha gobernado dentro del Gran Domo; con su redituable crueldad ha explotado durante décadas a los esclavos considerándolos inmundas sabandijas merecedoras únicamente de subsistir colindando con la fétida basura. El obeso mandatario de agrio talante, hirsuto cabello rojizo, ojos cetrinos y anchos labios con forma de amoratadas sepulturas ha sido el causante de las numerosas cicatrices emocionales que sobrecarga Leni, la dócil receptora de la depravada ruleta sexual del tirano.
Vixtor se encuentra harto de la situación y ha decidido atentar contra la vida del déspota, durante las breves ocasiones que ha logrado entrevistarse a hurtadillas con Leni le ha comunicado sus planes…la alarmada mujercita ha tratado de disuadirlo, para su decepción los ruegos han sido inútiles, con su abnegada actitud solamente ha logrado encender más la cólera del muchacho, quien con vehemencia desea aniquilar al verdugo de su amada, para el rencor de Vixtor el antídoto es inexistente. El joven sirviente piensa llevar a cabo el magnicidio durante las festividades del eclipse solar, para dicha celebración se ha erigido el Circo Sensorial; debido a que casi toda la fauna silvestre sucumbió durante el ecocidio, ahora para suplantar a los animales se entrenan igual que a bestias a muchachitos ágiles, escogidos entre la clase subyugada utilizándolos en arriesgadas piruetas a peligrosa altura; para mayor regocijo de los espectadores en ocasiones algunos llegan a caer estrellándose contra el suelo.
9 El Hambre 1979 ©Manuel Peñafiel


El relumbrante agasajo para la gente rica por fin comienza, una obertura electrónica se contonea en el ambiente festival, el Gran Domo resplandece igual a enorme burbuja incandescente, los sintetizadores musicalizan la pasarela por donde desfilan esbeltas ninfas con cabello teñido a la púrpura, sus desnudos cuerpos han sido maquillados con diseños plateados acentuando sus pechos esféricos y largos muslos, jovencitas seleccionadas por su atractivo reparten pastillas estimulantes entre la concurrencia, hay júbilo, pasatiempos y proyecciones espaciales, el licor de menta y mango sintético escurre por las comisuras deslizándose sobre senos, músculos y clítoris inflamados, la música tecnológica golpea los tímpanos, los efectos de las drogas abren el camino hacia la euforia, las notas de la partitura se convierten en cristales flotando dentro de las mentes de los concurrentes mientras el deseo los consume, los apetitos sensuales afloran sin inhibiciones, las bailarinas levitan en aquel Coliseo del Placer, la imaginación es inacabable alambique donde se fermentan los manjares de la carne, hay caricias, fragante promiscuidad, fellatio, irrumatio, cunnilingus, anilingus, postillionage, fetichismo, vibradores, sometimiento, sadismo, masoquismo, zoofilia, urolagnia, enemas, ungüentos, esferas, sodomía, desfloramientos, acrobacias coitales y sublimaciones.
10 Huérfana de guerra 1996 ©Manuel Peñafiel


El Salón de Vibraciones Corporales está repleto de concurrentes, los deleites rebozan de la imaginación hacia la piel; mediante el vapor embriagante se aspiran esencias que incitan la conciencia sibarita, en medio de esa algarabía se encuentra Armanlis, como es su costumbre rodeado de bocadillos virginales, su ninfomanía es insaciable, algunas beldades le dan de beber arrimando la copa a su boca, otras retozan encima de su desparramada y velluda barriga. A pocos metros de distancia se halla Vixtor acosado por rogonas hembras, esa noche su dueña Meschiane le ha ordenado complacer algunas amigas de la médico, a quienes luego sabrá cobrarles bien aquel favor, el mancebo las besa, mordisquea pezones, juguetea con sus labios vaginales y ellas se derraman, pero los pensamientos del obligado seductor están cocinando a la muerte, el rencor rostiza sus ideas.
Revuelta también entre la gente se encuentra Leni, astutamente se libera de los ebrios que la hostigan, la joven se halla angustiada, sabe que de un momento a otro Vixtor se lanzará contra Armanlis empuñando el detonador de dardos expansivos, el cual meses atrás hurtó de la Armería Central.
El temor hace que la muchacha intente persuadirlo de nuevo, acercándose lo más posible le suplica que desista en su empeño, Vixtor la ignora abruptamente, él también se encuentra nervioso, aún así está completamente decidido, y mientras embiste rítmicamente a una rubia que lo recibe obscenamente abierta, conserva la vista fija en Armanlis, su obeso objetivo.
11 Lesiones radioactivas 1997 ©Manuel Peñafiel


12 Enajenación colectiva 1996 ©Manuel Peñafiel
Después de saciar a la complacida hembra que lo requirió, Vixtor finalmente se dirige hacia las duchas por el arma que escondió entre las tuberías. La venganza revuelta con el sudor fluye de sus poros, cruza los salones de mármol, se desliza entre las bailarinas acróbatas, tiene que deshacerse de una mujer que lo invita a inyectarse substancias intravenosas, con el revólver oculto emprende su retorno hasta el Salón Principal, avanza entre jadeos y cuerpos mojados con delirantes fluidos, nadie sospecha de sus intenciones, sigilosamente saca la pistola de entre sus ropas empuñándola en dirección de Armanlis, en ese momento rápidas imágenes cruzan por la mente del muchacho, recuerda como falleció su padre por agotamiento en las lóbregas minas, revive su propia infancia resquebrajada por el Sumo Gobierno al separarlo de su madre, quien fue trasladada junto con otras desdichadas a un asentamiento para usarlas como matrices reproductoras cuando escaseó la mano de obra, siendo indispensable aumentar la natalidad de los subyugados. Vixtor aprieta su mandíbula haciendo rechinar los dientes, se enfurece, parecería que de nuevo se entera de que su mamá ha muerto, desgastada por gestaciones y numerosos partos. Entre las escenas oscuras tajantes dentro de su memoria aparecen sus tres hermanos buscando la subsistencia pernoctando entre los huecos del alcantarillado, enfermos y maltrechos, deteriorando su existencia, aspirando los vapores de pegamentos industriales para adormecer al hambre soportando así su vejado subsistir, en punzante y doloroso recuerdo también llega su amigo el viejo Leonga, ejecutado tiempo atrás, acusado de sedición por narrar la historia prohibida.


A Vixtor la vista se le ha puesto ríspida rasguñada por el resentimiento, pero este trance le perdura únicamente fracciones de segundos, logra controlarse y apunta, su mano suda sintiendo el frío metal del gatillo, el corazón del tirano está en su mira, se dispone a tirar cuando inesperadamente aparece Meschiane turbiamente drogada, sin darse cuenta de lo que sucede lo abraza, es felina en brama, Vixtor pierde el equilibrio en el justo momento de hacer el disparo, la explosión retumba asustando a la concurrencia, el proyectil no atina en el blanco, solo destroza el hombro izquierdo de Armanlis, quien al ver la pulpa en hemorragia comienza a baladrear igual a un cerdo tasajeado, inmediatamente varios guardias someten al frustrado magnicida conduciéndolo a prisión. Entre aquella confusión Leni demora en enterarse del truncado atentado, cuando se lo comunican su boca se convierte en amargo pozo al intuir el espantoso destino que le aguarda a Vixtor, de sus ojos huecos no asoman lágrimas a los esclavos se les secaron hace mucho tiempo, sin embargo su ánimo se ha desmoronado para siempre. El hombre que ama morirá bajo procedimientos degradantes, sus verdugos alargarán metódicamente el sufrimiento, caerá dentro de la peor pesadilla creada por la crueldad policíaca. Leni permanece largo tiempo con la vista perdida, imaginando los años que le restan por vivir; de hoy en adelante será solamente apetecible carnada para sus captores quienes paulatinamente ajarán su juventud, la vejez la hará inservible después la arrojarán al estiércol, donde sus arrugas se pudrirán.
Leni muerde sus labios hasta sangrarlos…maldice haber nacido hermosa.
13 Desafiante 1996 ©Manuel Peñafiel


Han transcurrido varios días, los comensales aún se adolecen por los excesos cometidos durante el Carnaval Sensual cancelado prematuramente a causa del atentado, finalmente las labores cotidianas se reanudan.
Al atardecer, las patrullas pastorean a los esclavos de los campos de labor hacia el convoy ferroviario que los transportará de regreso a sus pocilgas, los trabajadores más ágiles llegan primero a los vagones, algunos ancianos y mujeres caen durante el apresuramiento, aquellas unidades motorizadas los aplastan al tiempo que apresuran a los demás a que trepen al tren antes de que el sol del crepúsculo erosionado atmosféricamente queme la piel de guardias y sometidos por igual, es la hora del retorno.
¡ Dense prisa !, los magnavoces dicen y repiten; entre el confuso vocerío el último furgón parte a su destino.
Los desdichados arriban como de costumbre a los inhóspitos Comedores Colectivos para merendar el insípido sustento que les proporcionará algún tiempo más a su deplorable existencia, luego el cansancio los abatirá sobre sus lechos infestados de chinches y miseria.
La explotación de mano de obra no cesará, la natalidad de los miserables está planeada y controlada por el Sumo Gobierno, la especie esclava jamás se extinguirá, los desprotegidos continuarán reptando bajo la bota de los amos, la clase opresora permanecerá entregada a la ciencia, la tecnología y al ultra placer, siendo el egoísmo de los tiranos el monarca absoluto que persistirá. No existe el cielo ni el infierno, solamente los dioses materiales, jamás vendrá divino redentor alguno a implantar la justicia, entre los sers humanos el fuerte se aprovechó del débil para hacerle lobotomías por desnutrición, fue innecesario aplicar la sierra quirúrgica para idiotizarlos, a la masa se les narcotizó con la televisión patrocinada por los déspotas y las religiones inventadas para dominar lucrativamente, y cuando los luchadores sociales se opusieron a la dictadura se les encarceló asesinándolos después de torturarlos, el indefenso pueblo perdió la oportunidad de mejorar su calidad de vida hundiéndose en espiral sin retorno, los Derechos Ciudadanos se arruinaron para siempre, ahora los privilegiados se divierten sin remordimiento alguno, ellos bien averiguaron que dios no existe, por lo tanto, jamás habrá castigo para sus abusos, el disfrute existencial fue el trofeo ilegítimo que arrebataron los que sometieron al prójimo con el abuso de la fuerza.
Así pues, una jornada más ha transcurrido, el Gran Domo se protege de lo que será la noche invernal, un zumbido programado emite música subjetiva, en las alcobas de los ricos se encienden algunas luces entre risillas de gula, mientras en el enorme firmamento las estrellas inquietas en muda actitud contemplan lo que sucede en el mundo, el día fallece y el ocaso penetra por todos los resquicios del fracaso más grande del Cosmos…el Planeta Tierra.
14 Armada con revólver 1996 ©Manuel Peñafiel


















































© Manuel Peñafiel | Archivo "EL GRAN DOMO"
©Manuel Peñafiel - Fotógrafo, Escritor y Documentalista Mexicano.
El contenido literario y fotográfico de esta publicación está protegido por los Derechos de Autor, las Leyes de Propiedad Literaria y Leyes de Propiedad Intelectual, sin embargo, puede ser reproducido con fines didáctico - culturales mencionando el nombre de su autor Manuel Peñafiel y sus créditos por las fotografías; queda prohibido utilizarlo con fines de lucro. This publication is protected by Copyright, Literary Property Laws and Intellectual Property Laws. It can only be used for didactic and cultural purposes mentioning Manuel Peñafiel as the author and his credits for the photographs. It is strictly prohibited to use it for lucrative purposes.